Encontramos en Misstress Barbara un talento desbordante e inquieto incapaz de contentarse con lo fácil. Pocas mujeres han obtenido el éxito y la reputación de esta extraordinaria DJ, y lo cierto es que casi ninguna ha conseguido rellenar una agenda tan apretada como la de esta joven amante del techno. Su trayectoria es la prueba fehaciente de que cualquier fémina con las dosis de determinación suficientes puede forjarse una sólida reputación en la cultura de club.
Aunque muchos crean que es canadiense, lo cierto es que Mistress Barbara nació en la isla de Sicilia, Italia, y allí se crió hasta los ocho años. A esa edad su familia se trasladó hasta las lejanas tierras de Montreal, en Canadá, y desde entonces Barbara decidió no moverse de su país de residencia. Allí, en el frío Quebec, nuestra protagonista halló una paz espiritual y unos parajes que en ningún otro sitio había encontrado, de modo que convirtió la ciudad canadiense en su nuevo hogar. Allí Barbara comenzó a moverse por los circuitos musicales hasta confirmar su pasión por la música con la adquisición de su primer instrumento: una batería. Su inquietud por tocar le condujo directamente a la escena punk-rock del momento. Eran mediados de los ochenta y la ítalo-canadiense había encontrado un legado musical que más adelante, y a pesar de estar alejado de sus actuales preferencias, dejaría una profunda huella en sus composiciones electrónicas posteriores.
Con el paso del tiempo, el punto de mira de Barbara fue desviándose del rock a la música de baile. El componente subversivo y la innovación que antes hallara en los guitarrazos y las muñequeras con pinchos, aparecía de nuevo con más fuerza que nunca en la música techno. En cuanto entró en contacto con la cultura de club, Mistress Barbara no dudó en vender su batería y cambiarla por unos platos y un mezclador. Tras practicar y descubrir su verdadera pasión, la deejay comenzó a pinchar en el circuito de clubs de su país hasta ganarse un gran respeto en la escena autóctona. Pronto comenzó a coger aviones para recorrer medio mundo. Sus sesiones de techno inclemente, aliñado con las justas dosis de funk, punk y percusiones principalmente latinas, la hicieron famosa enseguida y le permitieron hacerse con las primeras máquinas para rellenar sus propias partituras.
Fue en 1994 cuando empezó a interesarse por la música electrónica. Asistiendo a distintos eventos, se enamoró del trabajo de deejay. Asombrada por la belleza del movimiento de las manos de éstos, quiso alcanzar el mismo talento.
En la primavera de 1996, tuvo su primera contratación y desde entonces no ha parado. Ha pinchado en las principales ciudades de Norteamérica, Sudamérica, Europa y asia, así como en Australia junto a artistas de la talla de Bjork, Carl Cox, Richie Hawtin, Masters at Work, Tiesto, Sven Väth y muchos otros. Ha pasado por las cabinas de clubes como el neoyorquino Twilo, Velvet Underground en Londres, The Womb en Tokio, Stereo en Montreal, Florida 135 en Fraga, Zouk en Singapore, el parisino Rex o Aloca en Sao Paulo, por nombrar sólo unos cuantos. Además de haber estado presente en los Godskitchen Events alrededor de todo el Reino Unido, en el Sónar barcelonés, el Awakenings de Holanda, en el I Love Techno de Bélgica o en los Monegros, donde es una de las fijas.
Barbara comenzó a comprar el equipo para montar su propio estudio un poco después de comenzar su carrera de como deejay. Los doce meses siguientes los empleó en familiarizarse con todo el equipo y trabajando en tracks originales que nunca acabó. El verdadero trabajo dentro del estudio comenzado una vez que ella terminó la Universidad y se dedicó a tiempo completo a él. En 1999, creó el popular sello de música techno Relentless Music, donde publicó sus primeros trabajos. A principios de 2003, tuvo que cambiar el nombre del mismo para evitar cuestiones legales con otra empresa que tenía el mismo nombre en el Reino Unido. Fue entonces cuando creó Iturnem.
Barbara tiene también gran debilidad por el house, y por ello se creó el alias de Barbara Brown, para producir y pinchar house sin confundir a sus fans de música techno.
Como un productora, además, Misstress Barbara ha logrado bastante. Ha lanzado trabajos con algunos de los sellos de techno más respetados del planeta y algunos de sus tracks han sido utilizados para películas y videojuegos (ejemplos de ello son su popular “Never Could Have Your Heart”, utilizado en 2002 para el videojuego ” Midnight Club II” de Play Station 2; “Crash and Burn”, que suena en la película “Saved By The Belles”; o “Effett Karma” que se puede escuchar en la producción “Pure”.
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