Debut para Klitekture Records de este trío canario procedente de Tenerife, en el que nos ofrecen una visión muy propia y particular de la evolución sonora de la psicodelia electrónica, densa y encarnada en bucles que profundizan en la abstracción neperiana.
El álbum al completo se puede asimilar como un concepto global que se regenera a sí mismo. Nos encontramos con momentos asfixiantes, jazz enfermo en clave minimalista, destellos de intensidad extrema, cruzada y evolutiva, que llega a crear futurismos y acercarlos. En este sentido estamos ante un trabajo en el que la búsqueda de nuevas fronteras sonoras es una constante y en el que también las fronteras (estilísticas en este caso) se cruzan y se rompen , desde el ambient electrónico hasta el ruidismo, del tecno al dub, todo condimentado con amplias dosis de experimentación y riesgo, el riesgo de buscar un sonido personal y muy sólido, y la recompensa de encontrarlo.
Espontáneamente surgen puentes emocionales entre tormentas sonoras apocalípticas y la calma ambiental más absoluta, propia de la interiorización, en una evolución continua y rebosante de creatividad. Homenajes al sonido industrial teñidos de finos detalles minimalistas y enmarcados en profundas bases tecno de enfoque poliédrico y construidas tras la suma de multitud de capas. Cortes como “Migraña”, “Sanchesky” ó “Kleen” son claros ejemplos de la inquietud vital de Tupperware.
“Beton Insel” es también un disco en el que la evocación de paisajes tanto mentales como físicos es palpable y su exquisita producción crea atmósferas muy electrizantes y en ocasiones cargadas de mucho misterio, así en temas como “Deconstructor” y “Michael Knight men”. Otro destacable recurso es el magnífico diálogo de micro- elementos sonoros presente en temas como “Dándolo todo en Vallcarca”.
Intensidad, inquietud, hipnosis y vibración podrían definir en resumidas cuentas esta primera entrega de Tupperware para Klitekture. “Beton Insel” es sobretodo una auténtica caja de sorpresas, ya que no sabes por qué caminos te puede conducir el próximo giro en esa escalada de permanente progreso y cambio, es ahí donde radica gran parte de su atractivo y de su mimo fin. Complejamente y sencillamente brutal. |